Departamento de Humanidades y Arte --- Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual ----Gustavo López----- inicio -2009
viernes, 26 de agosto de 2011
Concurso de afiches
Branca lanza la 4º edición de su Concurso de Afiches Arte Único. Este año bajo la temática “Un lugar en el mundo”. Tenés tiempo hasta el 15 de noviembre, ¿Qué esperás para anotarte? Entrá a www.arteunico.com.ar y conocé las bases
martes, 16 de agosto de 2011
para leer al pato Donald
en este enlace van a poder encontrar el pdf del libro que les pido lean para la próxima.
Ademas tienen que definir el tema general y el objeto de la investigación
http://archivo.juventudes.org/textos/Miscelanea/Para%20leer%20al%20Pato%20Donald.pdf
Ademas tienen que definir el tema general y el objeto de la investigación
http://archivo.juventudes.org/textos/Miscelanea/Para%20leer%20al%20Pato%20Donald.pdf
martes, 9 de agosto de 2011
Bienvenida + temas y programa
Hola
les doy la bienvenida al TALLER DE TRABAJO FINAL
Como digo en los fundamentos de la materia
El desarrollo de una Tesis de Grado es un momento de integración y puesta en relación de los conocimientos adquiridos durante los años de estudio previo. Es una ocasión que se debe aprovechar “para recuperar el sentido positivo y progresivo del estudio …fomentar la elaboración critica de una experiencia, como adquisición de una capacidad para localizar los problemas, poder afrontarlos con método y exponerlos siguiendo alguna técnica de comunicación” (Eco 1977 [1994 :15])
sobre este sentido positivo y progresivo vamos a trabajar este cuatrimestre
Espero que con buenos resultados
Gustavo
martes, 2 de agosto de 2011
Tipo 2 º Concurso de Diseño Internacional de la Asociación Tipográfica
ATypI se enorgullece en anunciar su segundo concurso de diseño de tipo, Letter.2 . Un jurado de reconocidos profesionales hará una selección de los tipos de letra en los últimos diez años, que representan la excelencia en el diseño de tipo.
ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE : La fecha límite de aves de descuento temprana ha sido extendido hasta el 04 de julio 2011.
viernes, 3 de junio de 2011
fundacion huesped
El 5 de junio se cumplen 30 años de la aparición del primer caso de VIH. Un día como hoy, en 1981 un grupo de médicos de Estados Unidos detectaba una forma nueva y extraña forma de neumonía, que resultó estar vinculada al desarrollo de lo que mas tarde conoceriamos como el sida. . A partir de ese momento, millones de personas en el mundo han adquirido el VIH.
Gracias al avance de la ciencia pero, sobre todo, gracias al compromiso de quienes viven con VIH, hoy la epidemia del sida es prevenible y tratable. Sin embargo, sólo en 2009 se produjeron 2,6 millones de nuevas infecciones -entre ellas, 370.000 fueron niños que nacieron con el virus- y hubo 1,8 millones de muertes relacionadas al sida.
Por eso, si algo ha quedado claro en estos 30 años de epidemia es que no lograremos dar respuesta al VIH/SIDA SIN los médicos, pero tampoco SÓLO con los médicos. Cada uno de nosotros tiene un rol fundamental que cumplir. ¿Estás dispuesto a hacerlo? Tu ayuda es imprescindible.
Gracias al avance de la ciencia pero, sobre todo, gracias al compromiso de quienes viven con VIH, hoy la epidemia del sida es prevenible y tratable. Sin embargo, sólo en 2009 se produjeron 2,6 millones de nuevas infecciones -entre ellas, 370.000 fueron niños que nacieron con el virus- y hubo 1,8 millones de muertes relacionadas al sida.
Por eso, si algo ha quedado claro en estos 30 años de epidemia es que no lograremos dar respuesta al VIH/SIDA SIN los médicos, pero tampoco SÓLO con los médicos. Cada uno de nosotros tiene un rol fundamental que cumplir. ¿Estás dispuesto a hacerlo? Tu ayuda es imprescindible.
Contramano
Me parece una critica tan interesante como el libro, por eso la subo
El diseño gráfico,
una voz pública (de la
comunicación visual en
la era del individualismo)
María Ledesma
Por Sergio Di Nucci
Así como las carreras universitarias de Comunicación fueron uno de los avatares menos gloriosos del menemismo, otro tanto ocurrió con las de Diseño gráfico. La concentración mediática impulsó, para bien y para mal, una preparación académica que se encaminara a condenarla o cortejarla. Uno de los costados más falaces, menos invisibles de la modernización de los ’90 en el Cono Sur fue la consecuente elevación del diseño a categoría de imperativo categórico. Desde la indumentaria nocturna y diurna hasta la música electrónica, desde el bar de Palermo que imita la vidriera de una fábrica de colchones hasta el look de los Babasónicos, todo señala una deliberada operación de diseño. Por eso, que el diseño gráfico sea objeto de reflexión antes que de exaltación puede sorprender en este contexto heredado, pero vigente.
Desde su título, el libro de María Ledesma intenta hacer oír en el interior de la práctica del diseño gráfico una voz pública que sea democrática, ajena a su sentido más inevitable y mediático. La intervención pública a partir de una profesión tan institucionalizada es ya en su origen una empresa ardua, y los lectores juzgarán la eficacia de los ejemplos que Ledesma propone, o preferirán referirla a un horizonte que todavía nos falta.
Ese horizonte, no obstante, puede ser utópico sin por ello resultar mal definido. La posición de Ledesma es paradójica, o entusiasmada, o las dos cosas. Su apología del diseño gráfico requiere como momento necesario y fundacional postularlo como agente de cambio social. Pero también, y simultáneamente, reconocerlo lujoso, nacido de la profesionalización y el privilegio. En su versión canónica, el diseño gráfico es un producto que –para usar taxonomías simples– consumen los pobres y producen los ricos. Porque sólo los ricos pueden pagar los costos del diseño, a menos que diseñadores profesionales hagan un voluntariado por las ONG o por movimientos sociales o políticos. Esto último serán generalmente unas horas robadas al trabajo redituable, casi nunca una militancia de tiempo completo. Y por otra parte, lo que hay en Buenos Aires sobre las paredes interiores de un comedero peruano en Once, de uno boliviano en Nueva Pompeya, ¿es diseño gráfico? ¿O es algo más salvaje, más duro y directo? ¿O más ingenuo? ¿Y en ese caso quién o qué dicta la rivalidad entre ingenuidad y sofisticación? Preguntas como éstas hallarán orientaciones útiles en El diseño gráfico, una voz pública.
Un mérito del volumen es la exploración del diseño como forma de conocimiento. Una exploración que no es fenomenológica ni establece una dimensión paralela a la de la acción social sino que la una está imbricada en la otra, según la secuencia “hacer ver, hacer saber, hacer hacer”. Como una figura antigua, la autora apunta, en cada encrucijada conceptual (y sabe no esquivar las parejas riesgosas, arte/ comunicación, diseño/ diseñador, diseño/ proyecto, teoría/ pedagogía) una salida pragmática, pues se trata de “oponer cierto tipo de acciones contra otras”.
El diseño gráfico, una voz pública constituye, él mismo, una instancia de aquellas operaciones de diseño alternativas o disidentes que el texto postula en su parte expositiva. Su tipografía y puesta en página, su organización interna del espacio son por lo menos especiales. Estas propuestas se saben experimentales, revocables y el texto oscila entre el ensayo, la invectiva y el tratado académico, aunque acaba de decidirse por el primero. Al fin de la década que entronó al diseño, el panorama sugería que la democracia (como se la anheló, no como se la conoció) había dejado de ser un destino y que el destino del diseñador no sería fatalmente democrático. Ledesma busca, y encuentra, una desmentida en el proyecto El fantasma de Heredia. El libro exhibe ejemplos del trabajo de este colectivo, e incluye una entrevista que a su vez resitúa al libro, porque lo cuestiona (y porque el libro responde a esos cuestionamientos).
Desde su título, el libro de María Ledesma intenta hacer oír en el interior de la práctica del diseño gráfico una voz pública que sea democrática, ajena a su sentido más inevitable y mediático. La intervención pública a partir de una profesión tan institucionalizada es ya en su origen una empresa ardua, y los lectores juzgarán la eficacia de los ejemplos que Ledesma propone, o preferirán referirla a un horizonte que todavía nos falta.
Ese horizonte, no obstante, puede ser utópico sin por ello resultar mal definido. La posición de Ledesma es paradójica, o entusiasmada, o las dos cosas. Su apología del diseño gráfico requiere como momento necesario y fundacional postularlo como agente de cambio social. Pero también, y simultáneamente, reconocerlo lujoso, nacido de la profesionalización y el privilegio. En su versión canónica, el diseño gráfico es un producto que –para usar taxonomías simples– consumen los pobres y producen los ricos. Porque sólo los ricos pueden pagar los costos del diseño, a menos que diseñadores profesionales hagan un voluntariado por las ONG o por movimientos sociales o políticos. Esto último serán generalmente unas horas robadas al trabajo redituable, casi nunca una militancia de tiempo completo. Y por otra parte, lo que hay en Buenos Aires sobre las paredes interiores de un comedero peruano en Once, de uno boliviano en Nueva Pompeya, ¿es diseño gráfico? ¿O es algo más salvaje, más duro y directo? ¿O más ingenuo? ¿Y en ese caso quién o qué dicta la rivalidad entre ingenuidad y sofisticación? Preguntas como éstas hallarán orientaciones útiles en El diseño gráfico, una voz pública.
Un mérito del volumen es la exploración del diseño como forma de conocimiento. Una exploración que no es fenomenológica ni establece una dimensión paralela a la de la acción social sino que la una está imbricada en la otra, según la secuencia “hacer ver, hacer saber, hacer hacer”. Como una figura antigua, la autora apunta, en cada encrucijada conceptual (y sabe no esquivar las parejas riesgosas, arte/ comunicación, diseño/ diseñador, diseño/ proyecto, teoría/ pedagogía) una salida pragmática, pues se trata de “oponer cierto tipo de acciones contra otras”.
El diseño gráfico, una voz pública constituye, él mismo, una instancia de aquellas operaciones de diseño alternativas o disidentes que el texto postula en su parte expositiva. Su tipografía y puesta en página, su organización interna del espacio son por lo menos especiales. Estas propuestas se saben experimentales, revocables y el texto oscila entre el ensayo, la invectiva y el tratado académico, aunque acaba de decidirse por el primero. Al fin de la década que entronó al diseño, el panorama sugería que la democracia (como se la anheló, no como se la conoció) había dejado de ser un destino y que el destino del diseñador no sería fatalmente democrático. Ledesma busca, y encuentra, una desmentida en el proyecto El fantasma de Heredia. El libro exhibe ejemplos del trabajo de este colectivo, e incluye una entrevista que a su vez resitúa al libro, porque lo cuestiona (y porque el libro responde a esos cuestionamientos).
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